La enésima muerte del ebook

Imprenta Gutenberg 1En los últimos tiempos, el sector del libro ha venido dando unas cifras de ventas de ebooks muy poco halagüeñas. Bueno: más bien descorazonadoras. Según esos datos, las ventas de libros electrónicos se han desplomado durante este 2015 que acaba. Los números están ahí y es cierto que todos, desde editores a autores, lo estamos notando en carne propia.

Un buen resumen de la situación lo podemos encontrar en el siguiente artículo. Y, para aquellos que tengan alguna dificultad a la hora de leer en inglés, aquí está su traducción. Invito a leerlo en uno u otro formato porque no quiero duplicar los datos que ellos dan. Tampoco repetir el análisis, que es solvente pero con el que no estoy de acuerdo.

Pero, como digo, cifras cantan y eso ha llevado a que algunos anuncien ya la muerte del ebook. Una vez más, porque ya hemos perdido la cuenta de las veces que lo han dado por fallido y muerto. Según esos teóricos, el ebook habría sido una moda pasajera. Un formato que, tras conseguir de manera temporal una cuota de mercado, estaría ya en retroceso hasta la extinción o, al menos, a un nicho residual. Tampoco estoy de acuerdo con eso y me gustaría dar aquí las razones.

Books-Wallpaper-poets-and-writers-35799676-1024-768De entrada, debemos de tener en cuenta de dónde proceden esas cifras. Porque son las que vienen de las grandes editoriales, ya que estas a su vez son las que son asociadas de organizaciones con capacidad para ofrecer luego estos datos globales. Es decir: estos números no representan a todo el mercado del ebook.

En el mundo tradicional del libro, en el papel, las grandes editoriales sí que son la parte del león, en cuanto a volumen de ventas. En el ebook no está tan claro. Y aquí ya tenemos una divergencia.

A mi juicio, los que hablan de un desplome de las ventas de los ebooks no tienen en cuenta la irrupción de mini editoriales electrónicas. Tampoco el hecho de que un gran número de autores están poniendo a la venta sus obras, por su cuenta, de forma directa en algunas plataformas.

Nada de esto último está contemplado. Y, si no tenemos las verdaderas cifras de venta globales, no podemos evaluar qué está ocurriendo de verdad.

Porque esas editoriales pequeñitas y esos autores —no acaba de gustarme el término indie, aunque eso es mi problema, claro— están haciendo, todos juntos, ventas de millones de ebooks que no computan esos gremios que solo reúnen a editoriales de cierta envergadura. Así que pudiera ser que el negocio del ebook siga creciendo y, sin embargo, autores y editores ganen, por separado, menos dinero. Que, como cada vez somos más a repartir el pastel, tocamos a menos. Y la percepción es que el sector se contrae.

reloj de arena slideEl segundo elemento que creo que no se está teniendo en cuenta es algo que, si mal no recuerdo, se llama algo así como «canibalismo empresarial». Eso se produce cuando tus propios productos compiten con otros productos tuyos.

Verán: durante mucho tiempo, editoriales de toda envergadura han sido más que reacias a colocar sus títulos en el mercado del ebook. Muchas editoriales medianas y pequeñas no estaban presentes en ese mercado electrónico. Temían que digitalizar acelerase el proceso de piratería. Y no pocas grandes editoriales solo colocaban determinados libros en las plataformas electrónicas; una fracción de su catálogo.

En los últimos dos años, eso ha cambiado de manera drástica. Todos se han lanzado como locos a sacar sus catálogos al mercado digital. Y eso —sumado a los títulos que muchos autores editan por su propia cuenta— ha generado ya un fondo enorme. Y, ahora, el fondo compite con la novedad.

En el mercado tradicional del papel, cabía en los estantes lo que cabía. Los autores tenían su último libro en las mesas de novedad, por un tiempo determinado. Una vez que salía de las mesas de novedad, no era tan fácil en muchos casos poder adquirir ese título. Ahora no ocurre así, al menos en lo digital. Toda la obra de un autor está disponible en las plataformas de venta, por lo que uno no se ve obligado a adquirir la novedad cuando sale, so pena de perderla de vista en pocos meses. El ebook está ahí y ahí seguirá el año que viene.

the-readerCada nuevo ebook que sube a la venta incrementa ese fondo enorme al que aludía. Aumenta, por tanto, la competencia entre los libros. Si a todo eso sumamos el hecho de que autores de primera línea (no vamos a dar nombres) están liberando sus derechos para explotar sus títulos de forma directa en el formato digital, tenemos ahí una ecuación distinta a la clásica. Y eso puede tener mucho que ver con la supuesta caída de la venta de ebooks.

Caída que, en suma, no sería tal. Se trataría de una diversificación que hace que, cada vez, sea más difícil vender grandes cantidades de una novedad. Como bien se señala en el artículo al que aludía al principio, las editoriales se vieron obligadas a bajar los precios de los ebooks. Esos precios eran disparatados, pero muchas editoriales lo hicieron a regañadientes. Y se han encontrado con que esa reducción no se ha traducido en un aumento de ventas que lo compense. De ahí esa corrección al alza que menciona el artículo.

A la literatura le está ocurriendo lo que ya le sucedió a la música, tiempo atrás. La oferta crece y crece. Existen géneros, subgéneros, corrientes, tendencias, de las que no solo no hemos leído un título, sino que no sabemos siquiera de su existencia. El mercado se ha fragmentado y va camino de atomizarse.

Como es lógico, los profesionales —autores, correctores, editores, agentes, etc.— necesitamos de unas ventas mínimas para sobrevivir. Y las fórmulas antiguas no valen porque el mercado del ebook es un abanico que no hace más que desplegarse. La oferta crece más que la demanda. Ese es el nudo gordiano al que nos enfrentamos.

En cuanto a remediarlo subiendo los precios, yo soy de los que no está de acuerdo, por más de un motivo. Pero es largo de explicar y es mejor dejarlo para otra ocasión.

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Un comentario en “La enésima muerte del ebook

  1. Muy interesante el artículo, con el que estoy bastante de acuerdo. Sobre todo con la última frase: la oferta aumenta a mayor velocidad que la demanda. Por eso creo que mejor nos iría a los profesionales del libro si nos dedicáramos a fomentar la lectura en lugar de quejarnos sin descanso por la caída de las ventas.

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