Bernarda y Poncia
(Silencio, nadie diga nada.)
Ocho años después de la muerte de Adela, Bernarda y Poncia vuelven a encontrarse. Lo que quedó sepultado bajo el último «¡Silencio!» de Lorca empieza por fin a salir a la luz.
«¡Que nadie sepa nada en el pueblo! [...] ¡Silencio! ¡Silencio!». Así termina La casa de Bernarda Alba. Ocho años después de aquel último mandato, Bernarda y Poncia se encuentran de nuevo y afrontan aquello que durante años permaneció oculto tras el luto, la autoridad y el silencio.
A lo largo de doce horas de un caluroso día de verano, desde el amanecer hasta el atardecer, ambas mujeres reconstruyen los acontecimientos que marcaron a la familia Alba. Los reproches, los recuerdos, los afectos y los secretos van quebrando poco a poco las corazas de dos personajes unidos por décadas de convivencia y enfrentamiento.
Bernarda y Poncia prolonga el universo creado por Federico García Lorca sin pretender reescribirlo: explora las preguntas que quedaron abiertas y desarrolla las posibilidades dramáticas contenidas en sus personajes. Ian Gibson la ha definido como una «admirable glosa» de la tragedia lorquiana y Manuel Galiana como «un texto para siempre».
